La visión ardía en la mente de Ronan, un eco silencioso y aterrador de un trono hecho de luz estelar y de un rey que se parecía demasiado a él. El Rey Olvidado. No era un recuerdo; era una oferta. Una promesa de un poder tan inmenso que hacía que la propia fuerza del Alfa pareciera la llama de una vela en medio de un huracán. Era todo lo que había deseado alguna vez, un camino hacia una victoria tan absoluta que borraría la mancha de su fracaso, la vergüenza de su retirada.
Sentí su conmoción a