Las palabras resonaron en el silencio de la cámara antigua, no como un sonido, sino como una certeza absoluta y escalofriante que se asentó profundamente en mis huesos.
El Rey ha llegado.
Los brazos de Ronan seguían siendo una banda de acero alrededor de mí, su cuerpo un resorte enrollado de furia protectora, pero sentí el cambio en él. El terror que había sido una punta fría y afilada estaba siendo reemplazado por otra cosa. Una comprensión lenta, creciente… y absolutamente aterradora.
Él lo c