La palabra "motor" quedó suspendida en el aire del granero, un concepto frío y mecánico para un problema que se sentía profundamente espiritual. El primer instinto de Fen fue tratarlo como cualquier otra fortaleza: encontrar los muros, encontrar la puerta y derribarla. Pero Lira ya estaba sacudiendo la cabeza.
—No se puede sitiar una idea —dijo ella, con la mirada distante—. Y no puedes matar de hambre a un motor si tiene un mundo entero del cual alimentarse. No solo está tomando el duelo de su