El barranco donde se escondían era un refugio de caos glorioso y desordenado. El musgo crecía en parches desiguales sobre las rocas. Un arroyo gorgoteaba y salpicaba sobre piedras de una docena de formas y tamaños diferentes. Una colonia de hormigas marchaba en una línea frenética y desorganizada a través de un tronco caído. Para Elina, era la vista más hermosa que jamás había visto. Era la vida, sin filtros y sin vergüenza.
Durante dos días, descansaron y planificaron. El enfrentamiento direct