La convocatoria de Anja, de la manada Colmillo de Escarcha, yacía sobre la mesa entre nosotros, el sello del copo de nieve parecía irradiar un frío que no tenía nada que ver con la temperatura. La guarida, que hacía apenas unos momentos había sido un lugar de esperanza renacida y celebración silenciosa, volvía a convertirse en una cámara de silencio tenso y estratégico. El mensaje no era una invitación. Era una orden, y sus implicaciones eran abrumadoras.
El puño de Ronan estaba cerrado sobre l