La palabra “Purificación” flotaba en el aire de los aposentos de Ronan como una miasma tóxica y repugnante, capaz de absorber todo el calor de la habitación. Afuera, la guarida aún vibraba con la energía de nuestro regreso, pero allí dentro acababa de declararse una nueva y escalofriante guerra.
La furia de Ronan era una fuerza palpable, una energía oscura y volátil que hacía crujir el aire mismo. Estaba de pie junto a la ventana, dándonos la espalda, con los puños cerrados con tanta fuerza que