Capítulo 110

La Abadía se adaptó. El Gran Silencio ya no era una ley absoluta, sino una herramienta. Los hermanos, bajo la nueva dirección del Abad, aprendieron a enfocar su quietud. Se sentaban en meditación alrededor de la celda de Kaelen, no para crear un vacío absoluto, sino para tejer un campo de amortiguación, un "susurro tenue" que sofocara el distante rugido psíquico del dolor del mundo. Era como construir una habitación insonorizada alrededor de un instrumento único y precioso.

Dentro de esa habita
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