El único filamento dorado pulsó una vez, un latido diminuto y desafiante en la vasta red gris.
—¿Qué es eso? —La voz de Valerius, por primera vez, perdió su calma perfecta. Era aguda, teñida de una alarma que no podía ocultar del todo. Dio un paso hacia la consola, con sus ojos grises fijos en la anomalía.
Lira no levantó la vista de su simulación. —Fluctuación del sistema —dijo con fluidez, mientras sus dedos nunca cesaban su danza—. Es común al interactuar con una fuente de datos externa. La