Los médicos llegaron el primer y el tercer día.
El primero tenía la cortesía profesional de los hombres que tratan a mujeres jóvenes de familias ricas: cuidadosa, apenas más gentil de lo necesario, calculada para inspirar confianza sin producirla del todo. La sesión duró cuarenta minutos. Adriana respondió preguntas sobre su estado de ánimo, su sueño, su apetito y su percepción de los eventos de las últimas semanas. Las respondió con la calma exacta de quien sabe que cada respuesta será anotada,