La recuperación fue la operación más limpia de Tomás en años.
No porque improvisara bien, nunca improvisaba, solo hacía que las cosas parecieran improvisación, sino porque había preparado exactamente esto: el momento en que la narrativa de la hija rota necesitaría un cuerpo físico que la anclara. Había necesitado que ella apareciera en público antes de poder reclamarla. Su reaparición en la gala marítima le había dado la apertura.
Para la mañana, tres cosas habían ocurrido que Adriana no había