La recuperación fue la operación más limpia de Tomás en años.
No porque improvisara bien —nunca improvisaba, solo hacía que las cosas parecieran improvisación—, sino porque había preparado exactamente esto: el momento en que la narrativa de la hija rota necesitaría un cuerpo físico que la anclara.
Para la mañana, tres cosas habían ocurrido que Adriana no había sido suficientemente rápida para impedir.
Primera: Robles había movido papeles a través de dos comisiones durante la noche, lo que suspen