La propuesta la hizo Adriana.
No porque Franco no hubiera llegado a la misma conclusión, sino porque, en las dos horas que siguieron al mensaje de Robles, fue ella quien se atrevió a nombrar en voz alta lo que ya estaba escrito en el centro del tablero.
Damián llevaba dos horas buscando contraargumentos legales. Lucía había llamado a dos contactos en el registro de la fiscalía y a un notario que no aparecía en ninguna cena de Robles. Franco tenía el mapa del cronograma extendido sobre la mesa y