El regreso desde Larvotto tuvo la temperatura de una escena interrumpida que seguía viva en el cuerpo.
Damián los dejó en la entrada lateral del pabellón con el motor apenas encendido. La lluvia había bajado, pero no la tensión. Fontvieille olía a sal mojada y metal. Franco salió primero. Adriana detrás, sin esperarlo, sin dejar que la ayudara a bajar aunque el suelo resbalara.
No hablaron.
La puerta lateral del pabellón estaba entreabierta.
Franco lo vio antes que ella. Se detuvo apenas, la man