El historial de LR-6 llegó a las seis de la mañana.
Damián lo dejó impreso sobre la mesa del nivel de trabajo, con una fecha marcada en círculo y una nota escrita al margen con su letra seca: el autorizante no figura en el contrato original. Franco lo leyó dos veces; Adriana, una. No necesitó más. Había ciertas piezas que, una vez vistas, ya no volvían a ser solo datos. Se convertían en una presencia. En una presión nueva dentro del tablero.
—Alguien con acceso derivado —dijo ella, deslizando e