La nota salió a las diez y cuarenta y siete.
No fue el estallido que Mónaco esperaba porque Mónaco no esperaba nada: eso era parte de la estrategia de Lucía. Una ciudad que anticipa el golpe se prepara para recibirlo. Una ciudad que está mirando otra cosa lo recibe en el costado.
El titular era sobrio. Deliberadamente sobrio.
Adriana de la Vega: los silencios que su familia no explica.
Nada de secuestro. Nada de Zanetti. Nada que pudiera ser descartado como historia de apellidos enemistados. So