La anotación estaba en el reverso de la hoja contable.
Adriana la vio cuando ya iba a guardarla en la carpeta gris, al inclinar el papel bajo la lámpara del archivo para proteger mejor el pliegue. No era una nota completa. Apenas una línea escrita a mano, casi tapada por un sello viejo de ajuste presupuestario, con una letra que le golpeó el cuerpo antes que la memoria.
OCEA / restauración / vitrina 4
No necesitó leerla dos veces para saber de quién era.
La letra de Mara no era ornamental. Era