La pregunta no se quedó en la sala común después de la grabación.
Subió con Adriana al segundo piso, entró con ella en la habitación sin haber sido invitada y se quedó allí toda la madrugada como una tercera presencia entre la cama, la ventana y el medallón de Mara sobre la mesita. ¿Cuánto más sabía Franco? No sobre contratos o rutas o farmacologías elegantes, sino sobre ella. Sobre el regreso. Sobre la gala. Sobre cada gesto que había parecido casual hasta que dejó de serlo.
A las siete y doce