Los protocolos nuevos estaban operativos a las seis y cuatro.
Damián tardó doce minutos en sustituir los canales, generar nuevas frecuencias y confirmar que los anteriores habían quedado muertos. Fue metódico, silencioso, exacto. Nadie tuvo que pedirle nada. Hacía mucho había aprendido que la velocidad de ejecución también era una forma de lealtad.
Franco lo observó desde la mesa del nivel de trabajo mientras el café seguía caliente. Adriana bajó a las seis y diecisiete con el cuaderno del fidei