Emil.-
El silencio era abrumador, Nadia estaba en silencio, inmóvil, sentada en nuestra cama y el rostro húmedo de sus lágrimas, en sus ojos podía ver que sus emociones chocaban.
Elegí el peor momento para contarle esto, con la llegada de Emiliana, sus temores deben estar en su punto máximo.
— ¿Cómo es que Desmond…? –rompió el silencio dejando la pregunta suspendida en el aire.
— Supe de inmediato que tenía que tomar el control una vez estando bajo la protección de Drago, pasaron tres años c