Nadia.-
Observé con gracia a Emil vigilando al médico que revisaba a nuestra hija, parecía un león protegiendo a su cachorra, era tierno ver este lado de él.
Cuando el medico salió, tomó a la bebé en sus brazos iba a ser difícil apartarla de él ahora.
— Me siento un poco celosa –dije rompiendo el silencio, la burbuja de la felicidad y la tranquilidad se rompería pronto.
— No tienes porque, el del problema soy yo, no sé a cuál amo más.
— Creo que ya sé cómo podemos llamarla no sé si te guste