Emil.-
Estaba acostumbrado a la atención, los ojos puesto sobre mí y para ser sincero era una atención que disfrutaba, pero estaba preocupado por Nadia, aunque se crió en este mundo en este momento se encontraba desde una posición diferente, podía sentir como su piel temblaba ligeramente al sentirse observada por todos, especialmente por los hombres.
— Emil Kosta –salgo de mi burbuja cuando veo parado frente a mí a uno de los empresarios del medio oriente con el que he tenido negocios por dos a