La Mansión Romanov se viste de fiesta, pero el ambiente se siente pesado para Nicolay que aún se encuentra encerrado en el despacho. El salón de fiestas está decorado con flores blancas la mejor comida y botellas de vodka carísimas para celebrar que el hijo de Anita: Erik, ya está en casa. Por un instante entre las risas de Macarena y los cuidados de Amelia, parece que la paz ha llegado al refugio subterráneo. Anita sostiene al bebé contra su pecho dándole de mamar y mirándolo como si fuera lo