Un convoy se asoma entre el caos que es la mansión Minsky. Alrededor, los hombres recogen y trasladan las bajas Romanov y apilan a su vez las italianas que servirán de escudo ante cualquier nuevo ataque. Nicolay aún tiene entre sus brazos a Egor que, al arriesgarse recibió un disparo en un hombro que destrozó su clavícula.
—Vamos respira ¡respira! —Camille corre hacia ellos sacando una de sus camisetas para colocarla en la herida que ya presiona el Boss.
—Iván viene en camino —la muchacha mira