Capítulo 47

— ¡Ay, por el amor de Dios, Milord! —le gritó Clarisse a un Duque que se había quedado rezagado unos pasos atrás—. Usted mismo se ha jactado de ser un… ¿cómo fue la palabra que usó?

— ¡Un semental, Milady, un semental! —expuso Mason sin aliento, alcanzándola finalmente en la cima de la colina que ella misma había sugerido por ser su lugar especial—. Y no dude que lo soy, pero esta canasta pesa una tonelada y no veo a Milady con muchas ganas de ayudarme con ella —se quejó, y ella rió de buena ga
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