La mañana del lunes parecía mucho más clara y fresca a pesar de encontrarse en pleno verano. Para Mason era como si comenzara la primavera, disipando el desasosiego que había oprimido su pecho más de una semana atrás por la decisión de la corte, tras rechazar por segunda vez la solicitud de su boda con Clarisse.
¡Pero ahora todo se había arreglado!
La Reina —quien era su familia— no solo le había otorgado la libertad, sino que también le había dado su bendición para hacer su vida al lado de la