— ¿Enloqueciste, Mason Campbell? —El suspiro que exhaló el Duque fue de verdadero fastidio frente a la negativa de su tía—. ¡De ninguna manera me prestaré para tal infamia! —Mason la miró consternado.
— Lo que digo es cierto. No puedes culparme por sentirme incómodo ante la situación, y menos cuando quieren casarme con esa… —la mujer mayor achicó los ojos hacia él, esperando que terminara la frase— joven, no tan virginal. —La Duquesa resopló, enfadada con él.
— Tendrás que buscar otra forma de h