— ¿Desde cuándo estás consciente? —La mujer se mordió el labio inferior antes de contestar—. ¡Madre! —La sonrisa de Clarisse evidenció lo extrañada que estaba.
— Desde que el pobre hombre temblaba con tu cercanía, mi amor —respondió ella mientras miraba a sus dos hijas con ternura infinita—. Ni siquiera eres consciente de la atracción que sienten los hombres hacia ti, mi niña adorada. —Lady Clara sonrió y las jóvenes lo hicieron de maneras muy diferentes.
Clarisse lo hizo con la resignación de