Capítulo 70 —El Diablo, siempre el Diablo
Narrador:
Santiago localizó la primera bala con palpación. La herida estaba inflamada, pero el proyectil parecía alojado superficialmente. Aun así, cada movimiento arrancaba sangre nueva.
—Sujétalo —dijo Santiago—. Que no se mueva.
Eloísa se colocó detrás de Tony y lo sostuvo por los hombros, apretándolo con toda su fuerza como si pudiera anclarlo a la vida.
Santiago metió la pinza, buscó, tensó la mandíbula… y, finalmente, extrajo la bala.
Cayó sobre un