Capítulo 42 —Bella Durmiente
Narrador:
Tony no tenía intención de desperdiciar ni un minuto.
Eso fue lo primero que Camila entendió cuando él volvió a acercarse con esa sonrisa ladeada, descarada, sin la menor culpa. No había urgencia esta vez. Había algo mucho mejor: ganas. Ganas limpias, juguetonas, casi traviesas.
—Ven acá —murmuró él, tirando suave de la sábana —Ahora que te tengo para mí… toda desinhibida y entregadita.
Camila soltó una carcajada ahogada, medio incrédula, medio encantada.
—