Epílogo —El apellido que se elige
La fiesta había terminado, pero el eco seguía vibrando.
La casa que habían elegido para pasar la primera noche como marido y mujer no era una mansión, no era un hotel cinco estrellas, no era nada ostentoso. Era una casa pequeña frente al mar, aislada, con el sonido constante de las olas como única compañía.
Camila estaba descalza, con el cabello suelto, el vestido ya reemplazado por algo más cómodo, pero todavía con ese brillo en los ojos que no se apaga cuando