Capítulo 114 —Golpes que curan
Narrador:
Luigi cruzó el umbral hacia el jardín trasero como quien entra a un sitio sagrado y, al mismo tiempo, a un ring. El aire olía a tierra húmeda y a plantas recortadas con disciplina, pero para él no había perfume que tapara lo único que venía sintiendo desde que escuchó la noticia: ese golpe en el pecho que no era rabia pura ni alivio completo. Era una mezcla torcida, la clase de emoción que solo provoca la gente que uno ama demasiado… y que se atreve a