Capítulo 113 —Reencuentros que arden
Narrador:
La mansión Adler tenía esa cualidad extraña de los lugares donde el poder no se exhibe, se respira. No había ostentación innecesaria, no había ruido, no había hombres corriendo con armas en la mano. Había silencio. Orden. Y una sensación constante de que cada paso estaba siendo observado aunque nadie estuviera mirando directamente.
El vehículo de Luigi se detuvo frente a la reja principal con un rugido contenido. Valeria iba a su lado, recta como un