94. Ahí vuelve el monstruo
“Mia Bennett”
El viento frío me roza la piel, pero no es eso lo que me hace temblar. Es el encuentro con David.
El corazón me late con fuerza contra el bolso que aprieto contra el pecho. La calle está demasiado silenciosa, casi a oscuras, salvo por la luz mortecina de la farola.
«No voy a dejarte sola, mi amor. Nunca más». Las palabras de Ethan me vienen a la cabeza mientras intento calmarme. No estoy sola. Mi padre y Ethan están escondidos a unos metros.
Un ruido de pasos me corta la respiraci