51. un desastre para cumplir promesas
Su mirada desciende otra vez hacia mis labios mientras se acerca aún más, borrando por completo el espacio que nos separaba.
Ethan alza la mano y desliza los dedos por mi mejilla. Un roce suave que contrasta con la intensidad que arde en sus ojos.
—Debería dejarte descansar —murmura, sin apartar la vista ni por un instante—. Para eso te traje aquí. No quiero que…
—¿Crees que tu plan está funcionando? —lo interrumpo en voz baja, con un toque de ironía.
—¿La verdad? No pensé que sería tan co