Aquella noche casi no dormí.
Cada vez que cerraba los ojos recordaba las palabras de la señora Kessler.
"El próximo ciclo fértil comenzará en pocos días."
Otra vez.
Volveríamos a intentarlo.
La primera vez había llegado con miedo.
Ahora el miedo era distinto. Antes temía el contacto de un desconocido.
Ahora temía compartir la cama con un hombre al que ya no conseguía mirar sin que me doliera el pecho.
Henrik se comportó igual de tenso.
Se acostó a mi lado sin decir una palabra.
Yo permanecí de