(Narrado por Henrik)
Encontré a mi madre en su despacho.
Estaba sentada frente al ventanal, con la espalda recta y las manos entrelazadas sobre el regazo. No estaba trabajando. Solo miraba el jardín, como si contemplara un reino que todavía le pertenecía.
—Tenemos que hablar —dije, cerrando la puerta.
—Supongo que es inevitable.
—¿Cómo has podido hacerlo?
—¿Hacer qué, exactamente?
—Darle cobijo a Sara. Esconderla en la casa de huéspedes como si fuera una invitada. Después de todo lo que ha hech