(Narrado por Henrik)
El despacho de Agustín Ferrer estaba en el piso veinte de un edificio acristalado en pleno centro financiero. Era el tipo de abogado que no aparecía en las revistas, pero cuyo nombre se susurraba con respeto en los círculos que de verdad importaban. Esteban me lo había recomendado con una advertencia: "Es el mejor. Pero no es barato. Y no te va a decir lo que quieres oír."
Eso era exactamente lo que necesitaba.
Laira se quedó en la mansión. No quería que pasara por el estré