Después de batallar con el tráfico, llegué por la entrada y luego metí el coche al garaje. Vi la motocicleta de Dylan y sonreí. Bajé del coche y agarré mis cosas. Cerré el coche con llave y bajé completamente la puerta del garaje. Entré a la cocina por la puerta contigua y el aroma de lasaña y pan de ajo inundó mis sentidos.
—¡Cariños, ya llegué! —exclamé desde la cocina cuando vi a Rebel y Dylan saliendo de la sala familiar. Se acercaron a mí y besé a ambos.
—Emm, qué rico huele. ¿Tuvieron un b