—El oso de peluche tiene un mensaje. ¿Puedes leerlo? —le pregunté mientras ella colocaba la foto suavemente y levantaba al oso marrón y peludo de la canasta. Caminó hacia una silla, se sentó y examinó al oso antes de ver las patas.
La seguimos, y Michela estaba grabando esto para enviárselo a mi mamá. Sabía que le habría encantado estar aquí si no estuviera en otro país luchando contra las subastas. Así podía tener este recuerdo.
—¿Qué dice, Melo? —le preguntó Mav, y ella miró a su papá con lágr