Punto de vista de Armonía.
Dios, estaba llorando como un bebé. No era la primera vez que Melodía me llamaba mamá, pero siempre me hacía llorar. Realmente necesitaba controlarme.
—Lo siento, mamá, no quise decirlo. Puedes ir a donde quieras. Lo siento. —Oh, mi corazón. La subí a mi regazo y le besé toda la cara, riendo mientras lo hacía.
—Oh, cariño, no, no me has molestado. Estas son lágrimas de felicidad. Cada vez que me llamas mamá, me pongo tan feliz que lloro. No hiciste nada malo, mi dulce