Tala duerme profundamente, agotada física y emocionalmente. Pero en su descanso, su alma es arrastrada a un recuerdo que se siente tan real como la vida misma.
Ella se encuentra caminando descalza por el bosque. Hay luna llena, pero el cielo parece manchado de rojo. Todo está cubierto por un silencio tenso, como si el mundo esperara algo terrible. Tala avanza, y pronto escucha llantos… de un bebé.
Sigue el sonido hasta una escena que reconoce: ella misma, de su vida pasada, está sangrando en el