Alan entró a la oficina acompañado de una mujer de unos veintisiete años que temblaba de pies a cabeza, con el pánico dibujado en la cara.
—Señor Solís, aquí está la persona que buscaba.
Gabriel la miró fijamente, con una mirada oscura e indiferente. Su voz sonó grave y controlada cuando habló.
—¿Tú subiste ese video a redes sociales?
Alan ya se había encargado de sacarle toda la verdad a la mujer antes de llevarla con su jefe.
Asustada y ahora consciente de que el hombre que la intimidaba era e