—Pero no estoy a su altura.
Andrea se quedó congelada con esa frase.
—¿Cómo puedes decir eso?
Regina se sentó en el sofá y levantó la vista.
—¿Tú crees que tengo alguna cualidad?
Antes de que Andrea pudiera responder, ella misma contestó con una risa amarga.
—Estuve casada y me divorcié. Primero estuve con Maximiliano, luego con Gabriel... y al final, de una u otra forma, todo salió mal. Si yo fuera suficiente, si en serio valiera la pena, no estaría así ahora.
—¿Cómo puedes decir algo así?
Andr