Alicia no esperó a que Regina subiera; bajó a buscarla ella misma.
Andrea se puso de pie.
—Señora.
—¡Andi, querida! Siéntate, por favor. Tenemos mucho tiempo sin vernos, vamos a platicar un rato.
—Me encantaría, pero tengo que volver al trabajo. Usted platique con Regi. En cuanto tenga una oportunidad, la invito a comer.
—¡Cómo crees! Tú tranquila, a mí me toca invitar. Cuando tengas tiempo, le dices a Regi y las llevo a las dos a comer algo delicioso.
—Claro, se lo agradezco mucho. ¿Quiere toma