Tras una pausa, Alicia recordó lo presumido que había estado su esposo estos últimos días y no pudo evitar compartirlo con su hija.
—A tu papá le pareció perfecto Gabriel. No deja de decir que tienes un ojo increíble, que de toda la ciudad fuiste a escoger al mejor. ¡Dice que lo hiciste quedar muy bien!
Al escucharla, Regina no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios.
—¿En serio es para tanto?
—¡Claro que sí! Es guapo, súper centrado, talentoso y muy capaz. Antes de que se casaran,