—¿Que tenga esposo significa que no puedo trabajar o qué?
La furia comenzó a ser aparente por el pecho agitado de Gabriel. Se quedó mirándola durante un largo rato. Sabía por qué estaba enojada con él.
Intentó calmar su tono.
—¿Ya cenaste? Puedo pedir que te preparen algo...
—Ya comí.
Apenas terminó de hablar, sonó el celular que estaba cargando sobre el buró.
Ella forcejeó un poco y él finalmente la soltó.
Regina tomó el celular y, al ver la pantalla, se relajó. Contestó.
—Andi.
—¿Dónde estás?