—Elena.
Ella esperó su respuesta, incapaz de aceptar la situación.
—Supongo que ya hablaste con Mateo, ¿no? —dijo él de repente.
Elena se quedó paralizada un instante. En efecto, había hablado con él. Desde el primer día que vio a Regina, notó que había algo más en la forma en que esa chica miraba a Gabriel. La intuición femenina no suele fallar, y al ver a esa joven de belleza impactante, sintió una punzada de alarma. Por eso, al salir del trabajo, invitó a Mateo a cenar para preguntarle cómo s