Mundo ficciónIniciar sesiónArthur Israel Villarreal, es un joven con una inteligencia sin igual. Su guapura impacta a cualquier mujer, y aunque muchas quieren pasar la noche con él, no todas tienen ese privilegio ya que él elige con que mujer pasar la noche debido a que sus gustos físicos son elevados. No limita sus gastos y vive su vida a su antojo. Su éxito empresarial y prepotencia le ha afectado al ganarse tantos enemigos, pero para él, es algo insignificante. Sin embargo, aunque es todo un don juan y dios griego, a su vida llega una chica de la cual no cumple sus expectativas físicas, pero algo le atrae y es su flexibilidad al patinar sobre el hielo. La cual se llama: Valentina Ashley. La chica que lo hizo divagar en pensamientos oscuros e insaciables, pero no le es fácil tenerla y el juego de miradas y roces que incitan a lo prohibido los coloca en un tormento de lucha amorosa y pasional, pero más para Valentina. La chica no pudo controlar sus sentimientos y ese fue su mayor error.
Leer másArthur, es un joven guapo de 24 años se ha destacado en el mundo empresarial para llegar a hacer un ceo importante de Nueva York. Dicho nombramiento lo quiere lograr al continuar con las riendas de su estimado y respetado padre en el mundo tecnológico.
Es un viernes por la tarde, a punto de terminar su hora laboral, lo que más desea es llegar a su suite para llamar a una chica de su gusto y pasar un rato candente con ella, pero el toque insistente de la puerta lo hace fruncir el ceño. -¡Adelante!- ordenó con frialdad mientras apagaba su laptop -jefe- su asistente Leticia ingresa a su oficina donde él es el rey -¿Qué quieres? Y espero que sea importante -lo es, señor. ¿Recuerda el evento donde usted es el benefactor? -No.- responde y se coloca de pie, para luego acomodar su corbata. La pobre Leticia suspira, es una señora de 35 años. Debido a que no puede tener como asistente a una joven porque se las termina follando. -señor por favor, debe asistir. Lo prometió, recuerde que es importante para su imagen si quiere lograr ser el ceo -¿No lo puedes hacer tú? Das el dinero que sea necesario, invéntate un sermón de agradecimiento de mi parte. Le dices que tuve una importante reunión Arthur pasa por el lado de Leticia, colocándose su blazer. -¡No, no se vaya, jefe! No lo puedo hacer yo. Si así fuera no lo viniera a molestar. Debe ir usted personalmente, la prensa lo está esperando, incluso no han iniciado por usted- la frente de Leticia empieza a sudar de los nervios -¡Joder Leticia! Odió tener que asistir a eventos- hace una mueca de disgusto, mientras se dirige a su ascensor privado -¿Vas a ir, jefe?- pregunta mirándolo con preocupación -¿Acaso tengo opción?- arquea una ceja y se cruza de brazos. Las puertas del ascensor se cierran dejando a Leticia un poco calmada, es difícil lidiar con su jefe Arthur y más si está de mal genio -¡Joder!- cierra los ojos para calmarse un poco. Su fuerte temperamento en ocasiones le hace malas jugadas. Al llegar al estacionamiento, sale del ascensor caminando como todo un galán hacia su Lamborghini color negro mate que es su favorito. -¡Señor!- el escolta lo espera con una postura firme de soldado -Erik, necesito seguridad extrema, debo asistir a un evento- ordena y al ver que su escolta le abre la puerta del auto, ingresa para disponerse a manejar -como ordene, señor- le cierra la puerta -vamos Arthur, solo serán unos minutos y te vas a pasarla rico- enciende su auto y hace rugir el motor de su auto para luego arrancar y dirigirse al dichoso evento Arthur es amante a la velocidad, es algo que aparte del sexo salvaje, lo hace sentir adrenalina, incluso, en ocasiones participa en carreras callejeras solo por diversión. Su móvil empieza a sonar, y se dispone a contestar. -¡Arthur!- la voz de su mejor amigo, Leonel, lo hace esbozar una sonrisa satisfactoria -dime que ya llegaste a nueva York, de lo contrario, no molestes, Lionel -Sé que me extrañas, cabrón. Acabo de aterrizar. Estoy en el aeropuerto, deberías venir a buscarme y nos vamos a vivir la vida buena -es un buen plan- mira la hora en su reloj costoso -solo que tengo un inconveniente -¿Tú? El gran ARTHUR ISRAEL VILLARREAL- suelta una carcajada -no te burles, cabrón. Deberías acompañarme -¿Será divertido?- Lionel sale en busca de un taxi -Si así fuera no sería un inconveniente. Debo asistir a un evento para ser el benefactor. -mira el lado positivo. Es algo que va a impulsar tu carrera y más que Carlos Prieto, es tu mayor competencia y el muy maldito está jugando sucio. ¿Ya viste el periódico? -me tiene sin importancia lo que haga ese payaso. Sé perfectamente lo que hago, recuerda que con un Villarreal, nadie puede -sabes qué, dame la dirección y te llegó- Lionel sube al taxi Arthur le da la dirección y cuelga la llamada. -Necesito unas vacaciones- acelera más para llegar a su destino. -Tengo miedo- confiesa Valentina Ashley, hermosa chica de 20 años de edad. Es su primera competencia de categoría baja en patinaje y si logra destacarse y llegar a la final, muchos podrán ver su talento y poco a poco deseando cumplir su sueño de estar en las competencias importantes de Nueva York y así sucesivamente llegar a grandes ligas. -mírame Valentina- le pide su instructora Mariela Sáenz Los ojos de Valentina están cristalinos, su vida es un caos, es una burbuja desesperante de la cual quiere salir, pero le es imposible. -no olvides la gentileza de tu corazón. Eres talentosa y no debo recordarte que lo eres porque lo sabes perfectamente -no quiero ser pesimista, pero mire mi traje, mi madrastra lo arruinó, se que fue ella. Mire a las demás chicas, son hermosas y relucientes, pero yo... Pareciera que me hubiera atacado un gato mi traje -tu vestimenta no define tu talento- la mira de pies a cabeza. Pero puedo hacer algo- le termina de desgarrar la tela de brillantes para dejarle solo con la tela color azul. Lo malo es que le queda muy corto -eso es todo. No quiero que pienses en nada más, solo en la rutina practicada ¿Estamos?- pregunta Mariela, la cual estima mucho a Valentina como si fuera una hija Valentina asienta con la cabeza y toma desprevenida a su instructora al abrazarla porque se siente agradecida. -¡Valentina Ashley! Es tu turno- la mencionan y Valentina retoma aire una y otra vez antes de salir -mucha suerte querida- Mariela pasa saliva, aparenta ser fuerte, pero también tiene miedo por lo que pueda suceder -quita esa cara Isreal- Lionel observa hacia la pista de patinaje -Me aburre estar aquí. No dejan de tomar fotos, si no tuviera a mis escoltas, estoy seguro que todas estas mujeres saltan sobre mi -deberías estar feliz por tener fama, eres un hombre importante Los aplausos se hacen presentes y es entonces donde Valentina da su mejor entrada con la postura del ángel. Aunque su corazón está que se le sale. La chica sonríe porque los jueces valoran todo. Arthur fija su mirada en ella, incluso la intensifica al verla patinar con naturalidad sobre el hielo, en como se mueve y su cabello negro azabache se mueve dándole un aspecto atractivo. -se te van a salir las babas- se burla Lionel al verlo concentrado mirando a Valentina -si sigues molestando, no te presto más mi yate- lo amenaza y la sonrisa burlona de Lionel desaparece poco a poco Valentina es delgada, pero tiene todo en su lugar, su color de piel es blanca, su cabeza es negro azabache y su color de ojos grisáceo cautivan a cualquiera. -me tienes integrado amigo, ¿Qué carajos estás pensando?- pregunta Lionel achinando sus ojos -la elijo a ella, la quiero hoy mismo en mi apartamento -¿Qué carajos?- Lionel está sorprendido -es flexible y es bueno probar nuevas presas, la quiero a ella.—¿Usted no sabe quién soy?— pregunta Massimo, porque le molesta que no le obedezcan—sé que usted es uno de los herederos del señor Parrow, y Anastasia Parker—exacto, este edificio pertenece a la familia, por lo tanto, también es mío, entonces ¿Por qué no respeta a su superior?—perdoné, pero...—¡Busca las malditas llaves!— ordena fulminante—sí señor, un permiso— el hombre se marcha rápidamenteMassimo espera impaciente, no le agradan los gritos de Mariano y Selene. Camina de un lado a otro, le provoca agarrar y derribar la puerta.—aquí tiene señor— entrega las llaves—vete de mi presencia— ordenó Massimo al recibir las llaves. Observa cómo él se marcha y queda solo—¿Entonces me ignoras? Veremos si me sigues faltando el respeto— Massimo ingresa la llave en la cerradura, y para su desgracia, Selene le había puesto seguro en el interior —¡Ahhh carajo!— exclamó, empieza a golpear la puerta muy furioso Sigue tocando, pero el ruido de la música, no deja escuchar sus toques.—Selene,
Massimo, pasó el resto del día lleno de amargura, el viajar con Selene no le agrada en lo absoluto.Mientras que Selene, trabajó con normalidad, soportando su mal carácter, pero en ocasiones lo puso en su lugar, aunque está muy cansada, solo quiere llegar a casa, y darse un buen baño.Al salir del edificio, para su mala racha, observa a Massimo en cómo le abre la puerta de su auto a una linda chica, ella niega con la cabeza porque piensa que todos los hombres son idiotas, porque ven a una linda chica y ya se la quieren llevar en la cama, y porque no respetan a las mujeres, y les bajan su autoestima.Sin embargo, ella agarra un taxi y pide ser llevada a su apartamento. Olvidó por completo que su amigo la estaba esperando, pues Massimo ronda mucho por su cabeza y de paso, su móvil se le agotó la batería.—¡por Dios, perdóname Mariano!— se apresura a decir —¡Llevo dos horas esperándote! ¿Cómo me haces esto?—perdón, perdón, el idiota de mi jefe me puso trabajo de más y lo olvide— ella
—¿Qué haces aquí?— pregunta Jorge—¿Trabajando?— se burla —¡La chica más rica! ¿Trabajando en esta empresa?—baja la voz por favor, te suplico que no digas nada de mi identidad— Selene mira a los lados, está nerviosa—lo hago, pero acepta salir conmigo—¿Qué? Espera, en la universidad ni me mirabas ¿Ahora quieres salir conmigo?—¿Quién te iba a mirar? Si todo el tiempo estabas con una cara de matar y comer del muerto. ¿Entonces qué dices? Por cierto, estás linda —¿Yo?— Selene lo mira con extrañeza, primera vez un hombre que no sea su padre y hermano, le dice que está linda —claro, tú, dime algo ¿Qué trabajo haces aquí?—¡Jorge!— la voz de Massimo causó un escalofrío en el cuerpo de Selene —amigo, que bueno verte, acabo de llegar de viaje, necesito que hablemos —por supuesto y ¿Ustedes qué hacen hablando?—¿Acaso no puedo?— pregunta Selene, pues aún está enojada con Massimo—nos conocemos hace años— Jorge sonríe muy coqueto —para tu información, soy la asesora de Massimo Parrow— d
—¿Se siente mal, señor?— pregunta achinando un poco los ojos —me siento perfecto, ¿Y usted?— pregunta clavando su mirada en ella—¿Usted qué cree señor Parrow?— esa pregunta lo dejo a él atontado —por la forma en que tensas tus muslos, creo que no estás bien—¿Creé? No debería responder en forma de duda, si no con la plena seguridad de que es así señor Parrow. La seguridad es un arma mortal, por ejemplo, yo estoy segura de que usted está duro como una roca— Selene se arrepiente de haber dicho eso —¿Disculpa?—esta disculpado señor Parrow, por haber divagado pensamientos sucios conmigo, pensé que le gustaba solo las de cuerpo en línea, después de todo, está Curvy, lo prende así usted no quiera— Selene sonríe, para ocultar sus nervios —¡Estás mal de la cabeza!— se cruza de brazos—no lo estoy, las facciones de su rostro están tensas, eso quiere decir que hay una resistencia por querer subirme a su escritorio y darme hasta dejarme con mis piernas débiles Massimo arquea una ceja. —vo
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