Los preparativos se hicieron rápido. Dean fue convocado al despacho y, aunque dudó al inicio, aceptó quedarse al mando de la manada en ausencia de Ragnar.
—Cuidaré de todos como si fueras tú —prometió inclinando la cabeza.
Dean podía tener ese aire despreocupado, pero conocía su lugar y era leal a Ragnar, así que podían confiar en él.
—Confio en tí, Dean —añadió Ragnar —. Sé que mantendrás a salvo la manada y si pasa algo…
—Enviaré a alguien enseguida para informarte, no te preocupes.
Jordan