Los lobos del Sur fueron llevados a unas casas a un par de metros de la ciudad principal. Algunos protestaron porque estaban demasiado cerca de los límites y temían a los vampiros, pero Dean se aseguró de dejarles guardias armados alrededor. Además, comenzó a organizarlos y asignarles tareas; el refugio no era gratis, y si querían comida y techo, debían ganarlo.
Helena estaba molesta. No le gustaba nada del lugar, habitaciones compartidas con desconocidos, el olor a humedad en las paredes, la o