El sol apenas había salido cuando Lyra cruzó el patio principal con una sonrisa en los labios. Finalmente podía regresar a la clínica y hacer lo que realmente le gustaba. Alona ya se encontraba en el lugar y los pacientes pronto empezaron a llegar, algunos que ya la conocían se alegraron de verla, aunque no quisiera admitirlo aún, le gustaba estar en la manada Norte.
Por la tarde como le prometió a Ragnar tuvo que ir al entrenamiento, llevaba una camiseta de algodón celeste y unas mallas con l